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05Ene2021

Dieta cetogénica para bajar de peso y empezar 2021

  • By Yolanda Hernández
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Empieza enero (o cuando tú quieras) con nuestra dieta cetogénica

La dieta cetogénica está entre las que más interés genera en nuestros clientes en Estética Victoria Esto se debe a que las evidencias científicas la avalan por sus múltiples beneficios: pérdida de peso, mejoras metabólicas, control glucémico.

¿A qué se deben estas bondades?

Es imprescindible entender por qué esta dieta no es una “dieta” más, sino un patrón nutritivo saludable para comprender el porqué de tanta atención.

Se conoce con este nombre a un patrón que reduce al máximo la cantidad de hidratos de carbono, primando las grasas y proteínas dentro de la dieta.

Este patrón nutricional busca la cetosis, un proceso fisiológico natural en el cual el cuerpo genera unas sustancias conocidas como cuerpos cetónicos a partir de las grasas y debido a un déficit de glúcidos.

La cetosis consume grasas para obtener energía de manera rápida pero menos eficiente que el metabolismo “convencional”. Esto se traduce en un aumento del gasto calórico, por ser más ineficiente, lo que puede ayudar a reducir la acumulación de grasas.

También ayuda a controlar los niveles de glucemia, o azúcar en sangre. En otras palabras, en su ineficiencia reside una de las razones de su eficacia ya que requiere de más grasas para producir la misma cantidad de energía. En concreto, la cetosis aparece cuando ya no hay glúcidos en sangre, de manera que la célula comienza a generar sustancias de consumo rápido a partir de los ácidos grasos: los conocidos como cuerpos cetónicos.

Numerosos estudios, como este por la universidad de Cambridge, han comprobado que una dieta baja en glúcidos, alta en proteínas y que basa su aporte energético en grasas, ayuda a perder peso y mantenerlo en el tiempo, así como otros beneficios.

En Estética Victoria recomendamos hacer revisiones y analíticas durante el proceso de adelgazamiento, existen evidencias de que los efectos de esta dieta si se hace correctamente son duraderos en el tiempo.

Pero, además de la cuestión del peso y el control de las grasas, la dieta cetogénica también podría funcionar por otras cuestiones. Por ejemplo, las evidencias también han resaltado su utilidad para suprimir el apetito, lo que ayudaría al control.

Otro de los beneficios asociados a la dieta cetogénica es su efectividad a la hora de controlar el nivel de glucemia, o azúcar en sangre.

Los estudios realizados con pacientes que sufren de diabetes han comprobado su eficacia para mejorar el metabolismo de glúcidos, lo que puede ayudar a regular la enfermedad o, en caso de no padecerla, a prevenirla.

Además de todo lo anterior, curiosamente, la dieta cetogénica también muestra el potencial de prevenir el deterioro cognitivo. Aunque la sangre tiene cierta capacidad de admitir la variación de pH, si este cambia radicalmente se puede producir un problema sistémico serio. Entre otras cosas, la sangre necesita de un rango específico de pH para poder realizar el intercambio de oxígeno. Ante una acidificación excesiva, la hemoglobina es incapaz de captarlo y la sangre pierde su capacidad transportadora.

Una de las mejores cosas de la dieta cetogénica, como todas las buenas “dietas”, y no las dietas estrictas que pretenden hacer milagros, es que no está encajada por completo en un esquema de alimentos y cantidades.

Es más, si nos salimos un poco de la “teoría” seguiremos obteniendo muchos de sus beneficios.

La dieta cetogénica se puede adaptar a cualquier “menú” a un patrón cetogénico siempre que cumpla con las siguientes proporciones: 50-60% de grasas y entre un 20-30% de proteínas, dejando el 10%, como mucho, a los glúcidos.

¿Cómo lo hacemos? Debemos reducir alimentos ricos en glúcidos como cereales y derivados, eliminar el azúcar, limitar y controlar las frutas y verduras… En la dieta cetogénica deben predominar las fuentes de grasas y proteínas para poder producir la cetosis, que es la base de su eficacia.

Los alimentos como la pechuga de pavo fresca, la de pollo, la carne magra de ternera, pescados, huevos, el yogur y los quesos, el aceite de oliva, los cacahuetes, el aguacate, las aceitunas… tienen alto contenido proteico y graso, pero de buena calidad, reduciendo la cantidad de hidratos en la dieta.

De nuevo, lo importante no es en sí adoptar una dieta a rajatabla, sino entenderla y adaptarla a nuestro patrón alimenticio. Te aconsejamos solicitar una consulta gratuita para personalizar tu dieta, llámanos al 925.51.33.16 o 679.45.30.63, estaremos encantadas de atenderte.

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